Salario Mínimo 2026 en Colombia: El inicio del año 2026 trajo consigo una noticia que impacta directamente en millones de trabajadores colombianos: el salario mínimo superó por primera vez la barrera de los dos millones de pesos. Este ajuste, resultado de las negociaciones entre el Gobierno Nacional, empresarios y sindicatos, marca un hito en la historia laboral del país y busca mejorar el poder adquisitivo de quienes dependen de este ingreso para sostener a sus familias.
El nuevo monto oficial
Mediante los decretos 1469 y 1470, el Gobierno oficializó un incremento del 23% en el Salario Mínimo Legal Mensual Vigente (SMLMV). Con este aumento, el salario básico quedó en 1.750.905 pesos, mientras que el auxilio de transporte se fijó en 249.095 pesos. La suma de ambos conceptos da un ingreso total mensual de 2.000.000 de pesos.
Este ajuste no solo representa un alivio para los trabajadores, sino también un reto para las empresas, que deben reorganizar sus presupuestos para cumplir con la nueva normativa.
Desglose diario y por hora
El salario mínimo también puede calcularse en términos diarios y por hora, lo que resulta útil para quienes trabajan bajo contratos flexibles o por jornadas específicas. El valor por día de trabajo se ubica en 58.363 pesos, mientras que la hora ordinaria equivale a 7.959 pesos.
En el caso del salario integral mínimo, que aplica para ciertos contratos especiales, el monto asciende a 22.761.765 pesos anuales, lo que refleja la magnitud del incremento en comparación con años anteriores.
El salario neto que llega al bolsillo
Aunque la cifra oficial es de dos millones de pesos, es importante considerar los descuentos obligatorios que se aplican al salario básico. Los aportes a salud y pensión, equivalentes al 4% cada uno, reducen el ingreso en 140.072 pesos. Sin embargo, al sumar el auxilio de transporte, el total neto que recibe un trabajador que gana el mínimo es de 1.859.928 pesos.
Este cálculo permite tener una visión más clara de lo que realmente llega al bolsillo y cómo se distribuyen los aportes a la seguridad social.
Impacto en otros costos y beneficios
El aumento del salario mínimo no solo afecta los ingresos de los trabajadores, sino también otros aspectos de la economía que están indexados a este valor. Entre ellos se encuentran:
- Vivienda de Interés Social (VIS): el tope de estas viviendas se ajusta según el SMLMV.
- Multas y sanciones: muchas infracciones de tránsito y administrativas se calculan con base en el salario mínimo.
- Aportes a seguridad social: la base mínima de cotización para salud y pensión aumenta para todos los trabajadores, incluyendo independientes.
- Cuotas moderadoras de EPS: los copagos en servicios médicos también se ajustan al nuevo valor.
Estos cambios reflejan cómo el salario mínimo influye en múltiples áreas de la vida cotidiana y en la economía nacional.
Reducción de la jornada laboral
Un aspecto adicional que beneficia a los trabajadores en 2026 es la reducción de la jornada laboral. A partir del 15 de julio, la jornada máxima legal pasará de 44 a 42 horas semanales, sin que esto afecte el salario. Esta medida busca mejorar la calidad de vida de los empleados, permitiéndoles disponer de más tiempo para su familia, estudios o actividades personales.
Qué hacer si no se aplica el nuevo salario
Los empleadores están obligados a pagar el nuevo salario mínimo desde el 1 de enero de 2026. Si un trabajador con contrato formal no recibe el ajuste correspondiente, puede acudir a la oficina del Ministerio del Trabajo, solicitar asesoría en un consultorio jurídico o conciliar directamente con el área de recursos humanos de su empresa.
El cumplimiento de esta normativa es fundamental para garantizar la justicia laboral y evitar abusos en el mercado de trabajo.
Reflexión sobre el aumento
El incremento del salario mínimo en 2026 es histórico y representa un avance en la búsqueda de un salario vital que permita cubrir las necesidades básicas de los trabajadores. Sin embargo, persiste el debate sobre si esta cifra es suficiente para enfrentar el costo de vida en ciudades como Bogotá, Medellín o Cali, donde los precios de vivienda, transporte y alimentación siguen en aumento.
Más allá de las cifras, este ajuste es un paso importante hacia la dignificación del trabajo en Colombia. El reto ahora es que el aumento se traduzca en una mejora real en la calidad de vida de los trabajadores y que las políticas públicas acompañen este esfuerzo con medidas que controlen la inflación y fortalezcan la economía.
